lunes, 20 de noviembre de 2017

Hoy, 20 de Noviembre de 2017, Día Universal de la Infancia, 194 países del mundo en deuda con la infancia y, entre ellos Colombia.





El 20 de noviembre de cada año, se abre una oportunidad más para reflexionar en torno a la conmemoración del DÍA UNIVERSAL DE LA INFANCIA. La actual vertiginosidad de la “sociedad del riesgo”,  la corrupción política estructural, la mala alimentación, una educación muy distante de la calidad y un estado social de derecho que no alcanza a garantizar las oportunidades para lograr el desarrollo humano integral de los niños, las niñas y las familias, constituyen las causas principales que impiden que los niños y las niñas de Colombia, de los 125 municipios de Antioquia, los 11 de la subregión de Urabá y entre ellos el municipio de Chigorodó, puedan vivir a plenitud el curso vital de la infancia.

En Chigorodó, y quizá en gran parte del planeta; prácticas sociales y culturales como el abandono parental, el maltrato físico y la tortura, el abuso y la violencia sexual, la sexualización precoz comercial, el trabajo infantil, la utilización ilícita, el reclutamiento forzado y el consumo de drogas psicoactivas, entre otros;  constituyen los síntomas en acenso de una sociedad enferma y en decadencia cultural, que se torna cada día más hostil en contra de los niños y las niñas que están sumidos en la pobreza y la miseria.

Así las cosas, seguimos de cara a un contexto situacional de violación de los derechos humanos universales. La actual CIDN de las Naciones Unidas cuenta con antecedentes situados desde el primer cuarto del siglo XX, cuando la Sociedad de Naciones aprobó la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño, en razón de la necesidad de brindar protección a los colectivos de niños, niñas y adolescentes por su espacial condición de vulnerabilidad.  Y, una vez finalizada la II Guerra Mundial (1939-1945); los movimientos sociales defensores de los derechos de la niñez trataron de que Naciones Unidas ratificara la Declaración de Ginebra; acontecimiento que se produjo en 1948.

Once años más tarde, el 20 de noviembre de 1959 se aprobó una Declaración ampliada sobre los Derechos del Niño y casi veinte años después, en 1978, Polonia propuso aprobar nuevamente la Declaración de los Derechos del Niño de 1959, pero esta vez como acuerdo vinculante. –Se trató de un complejo proceso de negociación y concertación para lograr la aprobación de todos los países del mundo (194), que se comprometieran a ratificarlo y a incorporar sus mandatos a la legislación interna de cada país y que retrasó la aprobación de la CIDN hasta noviembre de 1989. –Este documento aprobado finalmente por la Asamblea de las Naciones Unidas representa la síntesis más acabada de un nuevo paradigma para interpretar y enfrentar la realidad de la infancia a nivel global.

En consecuencia de la existencia de un documento legal y la amplia difusión del mismo ha repercutido a escala universal en beneficio de los niños y las niñas, entrando con carácter de exigibilidad y estricto cumplimiento a la agenda política.  –Aunque también hay quienes piensan que hemos inventado un mundo aparte para los niños y las niñas donde todo son derechos y no hay obligaciones.

El hecho de que los niños y las niñas hayan encontrado acomodo en el escenario social y que haya mejorado su situación desde el punto de vista sanitario, educativo o de estatuto legal, no significa que sus problemas se hayan superado ni que hayan mermado los riesgos que los amenazan.  Por citar un ejemplo la exposición de los niños, niñas y adolescentes a la pobreza va en aumento en todos los países del mundo, incluidos los países ricos.  –La participación política de los niños y las niñas les está vedada, por la desconfianza hacia sus capacidades.  Hoy, los avances tecnológicos les amplia el campo de intercambios y conocimientos aumentando su vulnerabilidad; de modo que surge la necesidad de reinventar la protección de la infancia.

El drama de la vulnerabilidad y los malos tratos en contra de los niños y las niñas en Colombia ha alcanzado dimensiones inimaginables. En lo que va corrido del año 2017 el ICBF ha dado apertura a 7.000 procesos de responsabilidad penal sólo por casos referidos a los malos tratos. –El domingo 19 de noviembre de 2017, la Directora Nacional del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –ICBF-, Dra. Karen Abudinen Abuchaibe, a través de diferentes canales de televisión se refirió a la apertura de un total de 17.000 procesos de restablecimiento de derechos de los cuales un porcentaje importante están relacionados con el abuso sexual, entre otros, sólo en la actual vigencia.  –Hace poco, el gobierno nacional informó al Gobierno Departamental de Antioquia de un recorte sustantivo al presupuesto del 2018, al  Programa de Alimentación Escolar – PAE-. –Esto significa más hambre contra los niños y niñas en 125 municipios antioqueños.  –Reprochable además, un proceso de paz que no respondió al mundo por los niños y niñas reclutados, desaparecidos y asesinados.  ¡Una vergüenza descomunal!

En la misma vigencia sólo en Bogotá 91* noventa y un docentes son investigados penalmente por presunto abuso sexual contra sus estudiantes, sin citar datos estadísticos por concepto de infanticidios, reclutamiento, desaparición  forzosa, abuso y violencia sexual, políticas de recorte presupuestal para financiar la impunidad, entre otros. –En consecuencia, los niños y las niñas continúan inmensos en una “Sociedad del Riesgo”(2) – término acuñado a partir de la obra -sociedad del riesgo -de Ulrich Beck.(3)

La sociedad del riesgo se ha venido caracterizando por un alto grado de incertidumbre y por la extensa variedad de riesgos que se experimentan en la actualidad a escala personal y global.  Hoy, tenemos la “sensación de haber sido atrapados en un universo de acontecimiento que no logramos entender del todo y que parece escapar a nuestro control” (Giddens, 2014) y, la infancia y la adolescencia actual puede ser uno de esos acontecimientos que el mundo adulto no logra entender y controlar.

Esta nueva concepción de infancia contiene en su definición y en su práctica muchos rasgos propios de la modernidad y entre ellos la emancipación con respecto a cualquier tipo de autoridad. Y esto ocurre porque la toma de decisiones deja de estar señalada o impuesta por algún tipo de instancia o poder superior. 
 
Sin embargo; de la exigencia de ser reflexivamente responsables de sus vidas no quedan excluidos los niños, las niñas, las familias y la sociedad en sí misma.
“La familia y la escuela, instituciones que tradicionalmente se han encargado de la educación de los niños y las niñas; no pueden utilizar la experiencia de tiempos pasados como modelos frente a los cambios que se han producido en la sociedad actual y en la propia infancia.  Por el contrario; para apoyar y acompañar los procesos de socialización de niños y las niñas, tendremos que aprender a funcionar en contextos de incertidumbre, con actitud abierta a lo desconocido y con una buena dosis de tolerancia  a los efectos psicosociales impredecibles.

Actualmente consideramos que cada persona es responsable de sí misma y que su deber es realizarse en la vida y, ese mensaje se viene transmitiendo así a los niños y las niñas hasta el punto de convertirse en un aprendizaje social.  –A los niños y las niñas de estos tiempos se les ofrece la oportunidad de decidir individualmente sus actividades sociales, seleccionar sus actividades lúdicas, de planificar y gestionar su tiempo y, de manifestar sus gustos personales. Sin embargo; esa relativa independencia no significa plena autonomía de la infancia. –Las decisiones que toman los niños y las niñas están definidas y reguladas por esferas en las que conviven elementos propios de la tradición- valores familiares, escolares y sociales-, con otros valores un poco más abiertos.

Las actitudes hacia los niños y las niñas de parte de los adultos son de una gran ambigüedad; porque al tiempo que se les ofrece más posibilidades, se restringen más sus movimientos, a la vez que se exige más responsabilidad y control sobre sí mismos, se les protege en exceso y se les mantiene apartados y excluidos del discurrir normal de la vida, sin permitirles, por tanto, actuar responsablemente.
Actualmente existe una voluntad de ser y hacer por parte de los niños y las niñas, que riñe o choca con el afán de conseguir “una vuelta al orden” por parte de los adultos (Gaitán, 2006).

En la angustia contemporánea por hacerle frente a la “Sociedad del Riesgo” se vienen haciendo reflexiones y esfuerzos por establecer una especie de “contrato social”, construir una alianza, entre la escala de valores de la familia, la escuela y la sociedad.
El padre y la madre son los modelos más importantes durante el crecimiento y la maduración de niños y las niñas y, que tienden a ser imitados de manera natural y espontánea.  -Los padres tendrán que ser la voz de la verdad, de la seguridad, del cariño y el respeto. 

La familia es la primera institución responsable de enseñar los valores y el adecuado uso de la libertad para hacer, decidir y relacionarse con los demás, desde los primeros años de vida. La familia es el lugar ideal para forjar valores, principios, actitudes, maneras de pensar y formas de resolver los problemas.

Lo fundamental de la familia está en los lazos afectuosos, los sentimientos de seguridad y pertenencia, las sanas relaciones entre todos, el buen ejemplo de los padres, la disponibilidad al diálogo y a la convivencia, el esfuerzo por practicar en el hogar los valores que se consideran los más adecuados para que posteriormente los niños y las niñas se desenvuelvan de manera más armónica, empática y con una buena economía de inteligencia emocional en la escuela, en la sociedad y en sus vidas de adultos.

El apoyo, el cariño, la protección y los límites en la conducta, implica la participación de todos los miembros de una familia y la sociedad, pues siempre se debe considerar la opinión e intereses de los demás. La familia, la escuela y la sociedad tienen el deber y el reto de hacer posible que los niños y las niñas desarrollen por ejemplo los valores relacionados con la alegría de vivir la vida con sentido, el sentido de pertenencia, de justicia, honestidad, lealtad, gratitud, respeto, humildad, perdón, empatía, autoestima, optimismo, generosidad, curiosidad por conocer, responsabilidad, paciencia, comunicar ideas, emociones y la conservación de algunas tradiciones. –Se trata entonces de la adopción de una postura ética frente al mundo, la vida y la cotidianidad de manera colectiva y no individual.

En la escuela, (colegios y universidades) los valores que orientan los contenidos de la educación tales como la libertad, la igualdad, la solidaridad, la justicia, el aprecio y el respeto a la vida, a la diversidad cultural y a la dignidad de las personas, constituyen elementos axiológicos que tienen que ser permanentes en los programas de estudio de cualquier institución educativa pública o privada.

Se hace necesario y urgente que las instituciones educativas ayuden a los estudiantes a reflexionar sobre los valores que cada quien practica; para lograr comprender aquellos valores que son aceptados por consenso social y que no siempre son convenientes para el adecuado desarrollo humano. –Por citar un ejemplo: “Si los niños, niñas y adolescentes de hoy nos exigen que les permitamos escuchar el género del reggaetón vulgar, decadente, ruidoso, deshumanizante y violento contra las mujeres, y, el mundo adulto lo permite y cede en ello, con el argumento de que es lo que la sociedad de hoy les ha impuesto y es lo que está de moda, también nos exigirán con el transcurrir del tiempo; que les permitamos llevar a la casa, a la escuela, a la iglesia, a la fiesta o al trabajo; a la prostituta, el arma de fuego o varias dosis de bazuco y cocaína. Luego, desde la ética ya no podemos decir absolutamente nada, porque moralmente ya hemos renunciado a nuestra autoridad.” 

Existe en la actualidad una globalización de los valores que le viene restando importancia vital a éstos como motor de las buenas relaciones humanas y fundamento de los actos, comportamientos y conductas que son provechosas para el desarrollo de todos. Esta situación afecta de manera exponencial a los niños, niñas, adolescentes y las familias y, en especial a aquéllos que ya han perdido su identidad y pertenencia al grupo social primario.
La influencia de la televisión, las tecnologías de la información y la comunicación y las redes sociales, el cambio de la estructura familiar, el rompimiento de las relaciones entre la escuela y la comunidad, son sólo algunos de los factores que inciden en esa aparente pérdida de valores.

Conforme las sociedades se van haciendo cada vez más internacionales y multiculturales, es necesario desarrollar formas para que esta diversidad se convierta en una fuente de riqueza en lugar de una fuente de tensión y conflicto. El respeto a los demás tiene que incorporarse a la actividad educativa de todo niño, niña y al mundo adulto.
¿Qué hacer entonces en medio de esta sociedad del riesgo? Las sociedades contemporáneas y en ellas las institucionales que pretendan ser democráticas, abiertas y pluralistas; se tendrán que caracterizar por su interés permanente de cimentar en la ciudadanía valores que tiendan cada día a fortalecer y a consolidar el funcionamiento democrático de sus instituciones y de la vida en sociedad. Tendrán el reto de elevar los niveles de satisfacción personal y colectiva, contribuyendo así a la dignificación humana y al incremento de los estados de felicidad (Aguilar, 2017).

La escuela sin valores es cada vez más evidente, tendencia acentuada en parte por la incorporación de la educación por competencias; concepto que supera de cierta forma la formación del carácter de los estudiantes. –Históricamente la escuela ha estado alejada de la realidad de los niños y las niñas y de las familias, sólo que ahora el distanciamiento es abismal.  Eso es algo que la sociedad contemporánea no puede seguir permitiéndose. Algo hay que hacer y alguien lo tendrá que hacer.

Podría afirmarse que los niños y las niñas más escolarizados de la historia son también los más desamparados, puesto que están integrados en un modelo de escuela severa, exigente y hostil (Francesco Tunucci), sin que comprendan lo que reciben a cambio. –Un adulto trabaja ocho horas al día a cambio de un salario, los niños y las niñas trabajan durante muchas horas y casi siempre perciben que no reciben nada a cambio. –Con frecuencia les decimos a los niños y las niñas que los estamos preparando para el futuro, pero ni siquiera nosotros –los adultos – sabemos de cuál futuro les estamos hablando. Hoy por hoy, nadie sabe con exactitud cómo será el futuro; si de hecho ya no sabemos quiénes somos, porque hemos perdido gran parte de nuestra identidad y riqueza axiológica y ética –(Nos cuesta distinguir entre lo correcto y lo equivocado).

Los niños y las niñas empiezan a abandonar la casa, la escuela, el colegio y la universidad y, lo hacen como un fracaso, como una derrota y, esto les ubica en una situación de desamparo muy difícil de asumir y superar. –Según la UNESCO* -, 31 millones de niños, niñas y adolescentes abandonaron la escuela en el año 2011. –Una cifra demoledora.

La casa, la escuela, la iglesia, el parque, entre otros no pueden seguir convirtiéndose en los lugares más peligrosos para los niños y las niñas. –Como bien lo precisa la ONG Save the Children, en su informe mundial  “Infancias robadas”, del pasado 08 de agosto de 2017,  la  infancia debería ser una edad segura para crecer, aprender y jugar. Cada niño y cada niña merecen una infancia con amor, cuidado y protección para poder desarrollar todo su potencial.







Cordialmente,  




José Gañan Bedoya – psicólogo – Coordinación Antioquia, primero MIS derechos.  –Chigorodó, 20 de noviembre de 2017. 




* FUENTE: REVISTA SEMANA. http://www.semana.com/educacion/articulo/casos-de-abuso-sexual-en-colegios/515555. Consultado: 15/02/2017 – Hora: 10:44am.
(2) La sociedad del riesgo o sociología de riesgo es la síntesis sociológica de un momento histórico del período moderno en que éste es despojado de sus componentes centrales, motivando una serie de debates, reformulaciones y nuevas estrategias de dominación. Se trataría de una sociedad posindustrial, en el sentido en que las matrices básicas de la Modernidad y su misma correlación de fuerzas han cambiado sustancialmente.
(3) Ulrich Beck (Słupsk, Pomerania, 15 de mayo de 1944 - 1 de enero de 2015). Fue un sociólogo alemán, profesor de la Universidad de Múnich y de la London School of Economics. Beck estudió aspectos como la modernización, los problemas ecológicos, la individualización y la globalización. En los últimos tiempos se embarcó también en la exploración de las condiciones cambiantes del trabajo en un mundo de creciente capitalismo global, de pérdida de poder de los sindicatos y de flexibilización de los procesos del trabajo, una teoría enraizada en el concepto de cosmopolitismo. Beck también contribuyó con nuevos conceptos a la Sociología alemana, incluyendo la llamada "sociedad del riesgo" y la "segunda modernidad".
* Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

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